viernes, 28 de agosto de 2015

Facebook

Facebook. ¿Solución o problema?

Facebook nació para dar a la gente el poder de compartir y hacer del mundo un lugar más abierto y conectado. (Zuckerberg, 2015)

Mi nombre es Santiago Segura Mejía y soy una víctima más de la revolucionaria red social llamada Facebook. Así es, y aunque usted todavía no lo sepa, podría caer fácilmente en esta página web.
Todo comenzó varios años atrás, en donde medio de chismes y publicidad, conocí esta red social que con el tiempo se convertiría en una de las más importantes a nivel mundial. El rumor, que pasaba de boca en boca, era que se podía encontrar a sus viejos amigos, chatear con ellos e incluso compartir imágenes y contenido mutuamente.
Un beneficio que a cualquier ser humano en este pequeño mundo le podría interesar, pues cambiaría la forma de interactuar con las personas volviéndolo mucho más sencillo, porque como su propia definición lo dice “Facebook es una herramienta social que conecta a la gente con sus amigos y otras personas que trabajan, estudian y viven en su entorno.” (Facebook, 2015). Pero como dice el sabio dicho, no todo es color de rosa, y esta no será la excepción.
Cualquier persona que haya usado esta red social, se ha preguntado ¿Cómo puede generar tantos ingresos una página web donde no se paga por el servicio? Uno de estos ingresos es la cantidad de publicidad que Facebook le permite a las empresas para poder promocionarse. Eso lo sabe todo el mundo, con la publicidad generada se puede mantener un muy buen margen de ganancia, lo que no sabe es sobre la vergonzosa venta de datos.
Usted, como yo, al aceptar los términos y condiciones de esta empresa, aceptamos publicar nuestros datos personales; como lo que nos gusta, lo que no nos gusta e incluso compartimos el lugar donde vivimos y viajamos. Cosa que le interesaría a una persona con pensamientos delictivos. Un secuestrador, violador o cualquier persona que se haría pasar por otra para convencernos de hechos indebidos. Facebook lo sabe, y se aprovecha de este hecho, pues vende esta información a macro empresas para ofrecernos publicidad paga.
Les pongo un ejemplo, ¿no les parece raro que un día normal, en nuestro Facebook, publiquemos que nos gustaría ir a Venecia, Paris o cualquier destino y en una actualización de nuestra página de inicio aparezcan ofertas de tiquetes a estos destinos con un considerable descuento? Ahora imagínense el dinero que puede entrar con 1,2 millones de usuarios activos mensualmente, que son los usuarios que cuenta Facebook hoy 25 de agosto del 2015. Y como dice una página de negocios a nivel mundial “En el último trimestre de 2014, Facebook tuvo ingresos por US$ 2.585 millones, un crecimiento importante frente a los US$ 1.585 millones del año anterior, algo que también reflejó en las ganancias.” (Impulso Negocios, 2015)
Recuerdo en el año 2010 el escándalo que protagonizo Facebook con una de sus más representativas aplicaciones de juegos llamada FarmVille, en la que cuenta con más de 59 millones de usuarios. En esta, se habían filtrado datos para ser destinados a compañías publicitarias y de minería de datos. Por lo que la creadora del juego y Facebook fueron demandados por incumplir con las leyes de protección de datos de Estados Unidos.
Según Wall Street Journal —Periódico estadounidense  internacional de habla inglesa— “detectó un total de 25 empresas que han recibido la información de Facebook ID. Varias de ellas son conocidas por elaborar perfiles detallados de cada usuario, con base en sus actividades y desplazamiento en Internet.” (Sipse, 2015) Pero la gente sigue publicando información de su vida privada, pensando que con solo configurar su privacidad a la más exigente posible que ofrece Facebook, estará segura y no se podrá filtrar en ninguna página indeseada.
El ser humano, por naturaleza, es cuidadoso. Está preparado para evitar cualquier situación que lo ponga en peligro. El problema es que nos han pintado estas redes sociales como un avance de la tecnología, algo que no es peligroso y que solo está para ayudarnos y simplificar nuestro trabajo, no nos dicen los verdaderos riesgos que estas conllevan. Y no solo en el ámbito personal, también en el psicológico.
Un artículo de Gabriela González, publicado por la Fundación Telefónica, indicó que “teniendo en cuenta que el cerebro está en constante evolución, el estar en constante interacción en las redes sociales no le hace bien.” (González, 2015) Pues estamos pendientes más de las redes sociales que de lo que está sucediendo en la “vida real” y nos estamos acostumbrando a vivir con ellas y hacerlos tan necesarios como lo es beber líquido o dormir. El artículo también argumenta el daño que le hace a la gente ver imágenes de amigos o familiares en lugares o viajes en los que no se fue invitado. Sería una clase de masoquismo, pues aunque nos genere envidia o dolor, seguimos pendiente de estas redes.
Por otro lado y algo que ocurre con mayor frecuencia cada vez, es el cuestionamiento de la gente sobre por qué es necesario poner el link de su Facebook personal en los datos necesarios de una entrevista de trabajo. Y más aún por qué son rechazados días después sin pronunciamiento del contratante. Esto, es un método que usa las empresas para mirar cómo es el comportamiento de sus aspirantes en las redes sociales. Si descubren una imagen o estado indebido, que pueda describir un mal comportamiento, son agregados sin más a la lista de rechazo.
Estás imágenes, que pueden ser publicadas sin ánimo de ofender a nadie, las compartimos para que nuestros seguidores o amigos sociales puedan ver lo que estamos haciendo. El problema es cuando esas imágenes demuestran un comportamiento rebelde o indebido de tu comportamiento y que socialmente no son aceptadas. Nos pueden causar problemas en el futuro. Ya sea a la hora de conseguir trabajo o entrar a alguna universidad importante.
En conclusión, hay que tener cuidado con lo que publiquemos en internet y más en las redes sociales, pues quizá, las compartamos unos años atrás donde a nadie le importe la actitud que demostremos, pero hay que recordar que lo que se publica en internet, se queda en internet, así pasen años después de la publicación. Hay que ser selectivos con las imágenes que publiquemos, estados que compartamos e incluso a la gente que seguimos. Pues como lo dije anteriormente, no todo es color de rosa.

Bibliografía

Facebook. (n.d.). Facebook. Retrieved 09 30, 2014, from www.facebook.com
González, G. (2014, 09 31). La Republica. Retrieved from http://www.larepublica.pe/29-09-2014/facebook-y-otras-redes-sociales-afectan-el-cerebro-segun-estudio
Impulso Negocios. (n.d.). Impulso Negocios. Retrieved 07 31, 2014, from http://www.impulsonegocios.com/contenidos/2014/01/30/Editorial_29171.php
Sipse. (n.d.). Sipse. Retrieved 07 31, 2014, from http://sipse.com/tecnologia/denuncian-facebook-espionaje-de-usuarios-venta-base-de-datos-103513.html
Zuckerberg, M. (n.d.). Retrieved from http://www.citascelebres.eu/frases_redes_sociales/frases-redes-sociales-27.html