Facebook. ¿Solución o problema?
Facebook nació para
dar a la gente el poder de compartir y hacer del mundo un lugar más abierto y
conectado. (Zuckerberg, 2015)
Mi nombre es Santiago
Segura Mejía y soy una víctima más de la revolucionaria red social llamada
Facebook. Así es, y aunque usted todavía no lo sepa, podría caer fácilmente en
esta página web.
Todo comenzó varios años
atrás, en donde medio de chismes y publicidad, conocí esta red social que con
el tiempo se convertiría en una de las más importantes a nivel mundial. El rumor,
que pasaba de boca en boca, era que se podía encontrar a sus viejos amigos,
chatear con ellos e incluso compartir imágenes y contenido mutuamente.
Un beneficio que a
cualquier ser humano en este pequeño mundo le podría interesar, pues cambiaría
la forma de interactuar con las personas volviéndolo mucho más sencillo, porque
como su propia definición lo dice “Facebook es una herramienta social que
conecta a la gente con sus amigos y otras personas que trabajan, estudian y
viven en su entorno.” (Facebook, 2015) . Pero como dice el sabio dicho, no todo
es color de rosa, y esta no será la excepción.
Cualquier persona que
haya usado esta red social, se ha preguntado ¿Cómo puede generar tantos ingresos
una página web donde no se paga por el servicio? Uno de estos ingresos es la
cantidad de publicidad que Facebook le permite a las empresas para poder
promocionarse. Eso lo sabe todo el mundo, con la publicidad generada se puede
mantener un muy buen margen de ganancia, lo que no sabe es sobre la vergonzosa venta
de datos.
Usted, como yo, al
aceptar los términos y condiciones de esta empresa, aceptamos publicar nuestros
datos personales; como lo que nos gusta, lo que no nos gusta e incluso
compartimos el lugar donde vivimos y viajamos. Cosa que le interesaría a una
persona con pensamientos delictivos. Un secuestrador, violador o cualquier
persona que se haría pasar por otra para convencernos de hechos indebidos.
Facebook lo sabe, y se aprovecha de este hecho, pues vende esta información a
macro empresas para ofrecernos publicidad paga.
Les pongo un ejemplo, ¿no
les parece raro que un día normal, en nuestro Facebook, publiquemos que nos
gustaría ir a Venecia, Paris o cualquier destino y en una actualización de
nuestra página de inicio aparezcan ofertas de tiquetes a estos destinos con un considerable
descuento? Ahora imagínense el dinero que puede entrar con 1,2 millones de usuarios
activos mensualmente, que son los usuarios que cuenta Facebook hoy 25 de agosto
del 2015. Y como dice una página de negocios a nivel mundial “En el último trimestre
de 2014, Facebook tuvo ingresos por US$ 2.585 millones, un crecimiento
importante frente a los US$ 1.585 millones del año anterior, algo que también
reflejó en las ganancias.” (Impulso Negocios, 2015)
Recuerdo en el año 2010
el escándalo que protagonizo Facebook con una de sus más representativas
aplicaciones de juegos llamada FarmVille, en la que cuenta con más de 59
millones de usuarios. En esta, se habían filtrado datos para ser destinados a
compañías publicitarias y de minería de datos. Por lo que la creadora del juego
y Facebook fueron demandados por incumplir con las leyes de protección de datos
de Estados Unidos.
Según Wall Street Journal
—Periódico estadounidense internacional
de habla inglesa— “detectó un total de 25 empresas que han recibido la
información de Facebook ID. Varias de ellas son conocidas por elaborar perfiles
detallados de cada usuario, con base en sus actividades y desplazamiento en
Internet.” (Sipse, 2015)
Pero la gente sigue publicando información de su vida privada, pensando que con
solo configurar su privacidad a la más exigente posible que ofrece Facebook, estará
segura y no se podrá filtrar en ninguna página indeseada.
El ser humano, por
naturaleza, es cuidadoso. Está preparado para evitar cualquier situación que lo
ponga en peligro. El problema es que nos han pintado estas redes sociales como
un avance de la tecnología, algo que no es peligroso y que solo está para
ayudarnos y simplificar nuestro trabajo, no nos dicen los verdaderos riesgos
que estas conllevan. Y no solo en el ámbito personal, también en el
psicológico.
Un artículo de Gabriela
González, publicado por la Fundación Telefónica, indicó que “teniendo en cuenta
que el cerebro está en constante evolución, el estar en constante interacción
en las redes sociales no le hace bien.” (González, 2015) Pues estamos pendientes más de las
redes sociales que de lo que está sucediendo en la “vida real” y nos estamos
acostumbrando a vivir con ellas y hacerlos tan necesarios como lo es beber
líquido o dormir. El artículo también argumenta el daño que le hace a la gente
ver imágenes de amigos o familiares en lugares o viajes en los que no se fue
invitado. Sería una clase de masoquismo, pues aunque nos genere envidia o
dolor, seguimos pendiente de estas redes.
Por otro lado y algo que
ocurre con mayor frecuencia cada vez, es el cuestionamiento de la gente sobre
por qué es necesario poner el link de su Facebook personal en los datos
necesarios de una entrevista de trabajo. Y más aún por qué son rechazados días
después sin pronunciamiento del contratante. Esto, es un método que usa las
empresas para mirar cómo es el comportamiento de sus aspirantes en las redes
sociales. Si descubren una imagen o estado indebido, que pueda describir un mal
comportamiento, son agregados sin más a la lista de rechazo.
Estás imágenes, que
pueden ser publicadas sin ánimo de ofender a nadie, las compartimos para que nuestros
seguidores o amigos sociales puedan ver lo que estamos haciendo. El problema es
cuando esas imágenes demuestran un comportamiento rebelde o indebido de tu
comportamiento y que socialmente no son aceptadas. Nos pueden causar problemas
en el futuro. Ya sea a la hora de conseguir trabajo o entrar a alguna
universidad importante.
En conclusión, hay que
tener cuidado con lo que publiquemos en internet y más en las redes sociales,
pues quizá, las compartamos unos años atrás donde a nadie le importe la actitud
que demostremos, pero hay que recordar que lo que se publica en internet, se
queda en internet, así pasen años después de la publicación. Hay que ser
selectivos con las imágenes que publiquemos, estados que compartamos e incluso
a la gente que seguimos. Pues como lo dije anteriormente, no todo es color de
rosa.
Bibliografía
Facebook. (n.d.).
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González, G. (2014, 09 31). La Republica.
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http://www.citascelebres.eu/frases_redes_sociales/frases-redes-sociales-27.html