jueves, 31 de julio de 2014

Tips taller de escritura


Siempre al escribir un texto se piensa que está bien pues lo hizo uno mismo, se sabe dónde se debe pausar y lo que se quiere decir. ¿No les ha pasado que cuando una persona diferente lee su texto se traba o le da un sentido diferente a lo que en realidad querían decir?


Algunas recomendaciones que dan diferentes autores o profesores de universidades son las siguientes:

1- Releer el texto. Siempre al acabar un texto es necesario leerlo de nuevo. Se van sorprender cuantos errores gramaticales dejan pasar o de cuantas comas innecesarias ponen.

2- Otro lector. Cada vez que tengan la oportunidad muéstrenle su texto a algún amigo, familiar o novia. Pídanle que lo lea y miren si no se traba y si la idea que quisieron exponer la entendieron.

3- Leerlo en voz alta. Lean su texto en voz alta como si estuvieran leyéndole a personas de tercera edad o como si estuvieran en una exposición. Esto ayudara a corregir signos de puntación que pueden faltar o sobrar.

4- Uso de conectores. Una manera de tener fluidez a la hora de escribir un escrito son los conectores. Estos son importantes a la hora de conectar una idea con otra, pero eso sí, jamás abusen de ellos pues podría convertirse en cacofonías.

5- Criterios de legibilidad: Daniel Cassany distingue en su libro “La Cocina de la Escritura” distintos grados de dificultad en la legibilidad lingüística; mientras unos son más fáciles y sencillos, hay otros menos legibles que requieren más atención y esfuerzo por parte del lector.

Los criterios que Cassany toma para medir la legibilidad son:

-Extensión de vocabulario.
-Vocabulario básico
-Extensión de la oración.
-Grado de interés y concreción
-Deben tener en cuenta el público al que está destinado su texto.

martes, 29 de julio de 2014

MI DÍA EN TALLER DE ESCRITURA


Llegue faltando 10 minutos al aula donde tenía programada mi clase de Taller de Escritura, pasaron los segundos, los minutos y el profesor nada que llegaba. Todos nos preguntábamos donde estaba el profesor pero nadie tenía respuesta, seguidamente se levantó un compañero de Fortalecimiento Académico y nos avisó al grupo que el profesor estaba en otra aula. Salimos del aula en fila como si fuéramos de grado 5to de cualquier colegio de Bogotá hacia nuestro destino. Llegamos al aula D donde el profesor nos estaba esperando a todos. Seguimos, nos sentamos y empezó la clase.

Muy buenos días exclamo el profesor, a lo que todos respondimos lo mismo. Mi nombre es Juan Sebastián Cobos, no me vayan a llamar "profesor" porque lo detesto, crea una barrera entre nosotros, llámenme Sebastián... O Juan.

Primero que todo vamos a presentarnos, no me gustar llamar a la gente como "ey el de allá... ¡Venga!" prefiero llamarlos por el nombre. Vamos a comenzar, que tal el de atrás... ¿Cómo es tu nombre, pasatiempo, de que facultad eres y que tal eres para escribir?

Fuimos pasando uno por uno, entre bromas del profesor y risas de los estudiantes, hasta que se presentaron todos. Fue algo muy sencillo, perfecto para empezar esta clase que parecía, con solo el nombre, que íbamos a escribir hasta sacarle humo a nuestros lápices. ¿Y qué creen? Estaba en lo correcto, pues el profesor empezó a decir las reglas y los temas de la clase, uno de ellos era que íbamos a hacer dos ensayos... ¡DOS ENSAYOS!

En el colegio, algo que me dejo con un sabor amargo en la boca fueron todos los ensayos que me pedían, los cuales poco pasaba, esto no es lo mío, escribir no es lo mío... Pero cuando llama el deber no hay otra cosa que se pueda hacer.

Continuando con la presentación de la clase, nos explicó de una pirámide que jamás había escuchado... Se llamaba... Se llamaba... La verdad ya no recuerdo como se llamaba pero si recuerdo de qué trataba. Nos explica de como "funciona" nuestro cerebro a la hora de recordar cosas. Decía algo como esto:

Después de dos semanas nuestro cerebro recuerda algunas cosas dependiendo de cómo las hayamos percibido...

El 10% de lo que leemos.

El 20% de lo que oímos.

El 30% de lo que vemos.

El 50% de lo que oímos y vemos.

El 70% de lo que decimos.

El 90% de lo que decimos y hacemos.

Cosa que tiene mucho sentido... No recuerdo la mayoría de las lecturas que me pusieron el semestre pasado pero todavía recuerdo vagamente una película que me vi haces meses.

Seguimos con la clase después de varios ejemplos a medida que explicaba los temas. Un tema de esos era el de crear un blog a nuestro nombre, donde podamos irle metiendo nuestras ideas y de cómo veríamos las visitas de nuestros seguidores, esto me llama la atención, ¿a quién no le gusta que la gente admire su trabajo? Y llego nuestro primer ejercicio, crear la primera entrada a nuestro blog con lo que hemos vivido en esta primera clase. Algo muy sencillo, muy corto, solo 600 palabras... Jajá, solo 600 palabras, hace mucho no escribía tanto pero como ya había dicho, cuando el deber llamar no hay nada que hacer.