Siempre al escribir un texto se piensa que está bien pues lo hizo uno mismo, se
sabe dónde se debe pausar y lo que se quiere decir. ¿No les ha pasado que
cuando una persona diferente lee su texto se traba o le da un sentido diferente
a lo que en realidad querían decir?
Algunas recomendaciones que dan diferentes
autores o profesores de universidades son las siguientes:
1- Releer el texto. Siempre al acabar un
texto es necesario leerlo de nuevo. Se van sorprender cuantos errores
gramaticales dejan pasar o de cuantas comas innecesarias ponen.
2- Otro lector. Cada vez que tengan la
oportunidad muéstrenle su texto a algún amigo, familiar o novia. Pídanle que lo
lea y miren si no se traba y si la idea que quisieron exponer la entendieron.
3- Leerlo en voz alta. Lean su texto en voz
alta como si estuvieran leyéndole a personas de tercera edad o como si
estuvieran en una exposición. Esto ayudara a corregir signos de puntación que
pueden faltar o sobrar.
4- Uso de conectores. Una manera de tener
fluidez a la hora de escribir un escrito son los conectores. Estos son
importantes a la hora de conectar una idea con otra, pero eso sí, jamás abusen
de ellos pues podría convertirse en cacofonías.
5- Criterios de legibilidad: Daniel
Cassany distingue en su libro “La Cocina de la Escritura” distintos grados de dificultad
en la legibilidad lingüística; mientras unos son más fáciles y sencillos, hay otros
menos legibles que requieren más atención y esfuerzo por parte del lector.
Los criterios que Cassany toma para medir
la legibilidad son:
-Extensión de vocabulario.
-Vocabulario básico
-Extensión de la oración.
-Grado de interés y concreción
-Deben tener en cuenta el público al que está
destinado su texto.
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